Día 13: Toulouse

Rocamadour

Después de realizar el checkout del hotel, volvimos al coche y nos dirigimos al mirador desde donde se ve Rocamadour al completo, ya que hay varios restaurantes y cafeterías donde desayunar. Tomamos un café antes de comenzar la subida al Castillo para poder ver las vistas que ayer no tuvimos oportunidad de disfrutar.
Después del desayuno, volvimos al mirador para tomar una instantánea de día:

Atravesamos nuevamente el túnel y llegamos a la parte superior del castillo. Llegamos al parking que se encuentra a la entrada, aparcamos el coche y no tardamos más de 2 minutos en volvernos a montar, el castillo se encontraba cerrado y no podíamos visitarlo. Tuvimos que quedarnos con la imagen exterior.

Volvimos tras los pasos y nos asomamos al mirador que está justo antes del acceso al castillo, desde el cual se tienen unas buenas vistas del lugar:

Nos montamos nuevamente en el coche y pusimos rumbo a nuestro último punto del viaje, Toulouse.

Toulouse

Habíamos reservado una habitación en el céntrico Hotel Victor Hugo. Lo más complicado fue encontrar un parking cercano donde dejar el coche. Dejamos el coche en una de las calles contiguas y entramos al hotel a preguntar dónde podíamos dejar el coche. Nos recomendaron un parking con el cual tienen un acuerdo por el que nos reducen el precio. No lo dudamos y metimos el coche en él. Subimos las cosas al hotel y la sensación de limpieza y la comodidad de la cama, hicieron que el hotel mereciera mucho la pena.
Después de dejar las maletas, nos dimos cuenta que aún no habíamos comido y eran las 16:00! Buscamos la típica cadena de comida rápida ya que a estas horas y en Francia, comer otra cosa que no sea algo así, es imposible.
Tras la comida, comenzamos a dar los primeros pasos por la ciudad. Os dejamos un mapa que puede ser de interés:

Íbamos a tomarnos la visita a la ciudad de una manera muchísimo más tranquila, comenzamos por la Place du Capitole, la plaza más imponente de la ciudad ya que alberga el Ayuntamiento y el Teatro de la Ópera.

Aprovechamos para comernos un helado, son nuestras pequeñas tentaciónes, aunque más bien son mías, de no poder resistirme a probar uno.
Mientras tanto, continuamos el camino hasta llegar al Río Garonne, que ofrece unas vistas precionas de la ciudad.
El tramo más bonito se encuentra entre los puentes Pont Neuf y el Pont Saint-Pierre.

Cruzamos el Pont Neuf hasta llegar al Hospital de La Grave, conocida porque durante la Edad Media fallecieran muchos enfermos de peste. Además hay que destacar el Hôtel-Dieu, que fue otro hospital que acogía a los pobres y huérfanos. También aquí se daba alojamiento a los peregrinos que iban a realizar el Camino de Santiago.

Justo a los pies de la noria de la ciudad, hay unas tumbonas para que la gente descanse y nosotros no lo dudamos ni un segundo, entramos dentro del recinto tras ser cacheados por una persona de seguridad y nos tiramos en una de las tumbonas a desconectar, mientras pensábamos que las vacaciones se acababan!

Después del paréntesis en la visita, volvimos tras nuestros pasos para comprar algo para cenar y así subir algo de comida a la habitación del hotel. De camino encontramos el edificio de Correos que nos pareció muy bonito!

Encontramos un supermercado cerca del hotel, compramos la cena y el desayuno para el día siguiente. El día de mañana se acababa todo, nos esperaban casi 5 horas para llegar a casa, así que madrugaríamos para llegar lo antes posible.
De esta manera ponemos fin a nuestro viaje de locura, han sido un total de casi 4.500 Km, donde atravesamos 5 países y un monton de ciudades!