Día 4: Roma

Roma

Hoy es nuestro último día en Roma y lo queríamos aprovechar al máximo. Nada más despertarnos y abrir la ventana, vimos los primeros rayos de sol y el cielo azul que no pudimos disfrutar los anteriores días. Así pues, no perdimos tiempo y fuimos directos a desayunar. Después del desayuno, bajamos sin perder un segundo a la calle rumbo a la Fontana di Trevi, teníamos ganas de verla de nuevo y a plena luz del día seguro que no nos defraudaría.

Impresionante se mire por donde se mire

Caminamos hasta llegar a la Plaza de España, su nombre lo debe a que en ella se ubica la embajada española. En ella encontramos las escaleras más famosas de la ciudad, la "Escalinata" comunica la plaza con la iglesia Trinità dei Monti:

Cogimos el metro en la misma plaza para llegar hasta la parada más cercana al Castello Sant'Angelo, visitaríamos hoy el castillo por dentro después de la mala suerte de ayer. No hubo mayor problema gracias a la tarjeta Roma Pass, la utilizamos como primera visita y por ello entramos de manera gratuita.
Es necesario pasar un control antes de entrar al castillo.

CASTILLO SANT'ANGELO
Precio: Adultos 10,50 €. Ciudadanos de la UE entre 18 y 24 años: 7€.
Horario: De martes a domingo: de 9:00 a 19:00 horas.

Una vez pasado el control, comenzamos a subir hasta llegar al primer nivel del castillo. Allí encontramos las primeras catapultas y cañones que se utilizaban para defender el complejo:

Continuamos el ascenso al siguiente nivel y desde aquí podemos ver el acceso a La Ciudad del Vaticano, con la cúpula de la Basílica de fondo:

Además podemos ver el Puente Sant'Angelo:

En una de las galerías pudimos ver armaduras y armamento de la época:

Finalmente llegamos a la parte más alta del castillo donde vemos el ángel que corona la torre principal:

Desde aquí la vista es impresionante, podemos ver todas las cúpulas que sobresalen del skyline de Roma:

Volvemos a obtener una vista privilegiada de La Ciudad del Vaticano:

Continuamos la visita descendiendo hasta unas galerías de arte, donde el detalle de los techos nos dejaron alucinados:

Finalizamos la visita al Castillo, la cual nos llevó cerca de 2 horas. Nuestro siguiente punto del día sería la plaza Campo di Fiori, para ello cogimos el autobús que más cerca nos dejaba, como la Roma Pass nos permitía viajar de manera gratuita, no íbamos a dejar de utilizar el transporte público.
Llegamos a la plaza Campo di Fiori, es una de las más famosas de la ciudad, es el lugar donde se establecen los mercados con productos típicos de la región.

Como se acercaba la hora de comer nos acercamos a una de las mejores experiencias que tuvimos en la ciudad, conocimos a una encantadora mujer, Antonia, que se encarga de un restaurante en el que toda la pasta que se sirve está amasada directamente a mano y a la vista de todo el mundo. Se trata de La Osteria Da Fortunata, en la siguiente imagen podéis ver a la pequeña Antonia (izquierda) amasando la pasta junto a su compañera:

Comimos increíblemente bien, pedimos cuatro platos diferentes, pasta carbonara, los famosos Tagliolini Cacio e Pepe, cordero y un costillar que estaba buenísimo. Una de las mejores recomendaciones que os podemos hacer. El trato recibido y la atención ante todo fue la mejor que hemos recibido de los viajes que hemos ido haciendo.
Con la tripa llena, nuestro siguiente punto a visitar era el Colisseo Romano. Gracias a la Roma Pass no tuvimos que esperar mucho para acceder a la taquilla y sacar las entradas al Colisseo. Dicha entrada también sirve para la visita al Foro Romano y al Palatino.

COLISEO ROMANO
Precio: Adultos: 12€. Ciudadanos de la Unión Europea entre 18 y 24 años: 7,50€. Menores de 17 años pertenecientes a la UE: entrada gratuita.
Horario: Todos los días desde las 8:30 hasta una hora antes de la puesta de sol. Cerrado 25 de diciembre y 1 de enero.

Una vez dentro, ascendemos hasta uno de los fondos del Coliseo:

Es impresionante estar en un lugar con tanta historia e imaginarse los acontecimientos que aquí sucedieron. Con un aforo de más de 50.000 personas cualquier espectáculo aquí tuvo que ser algo alucinante.
Con el paso de los años, el Coliseo sufrió numerosos saqueos, terremotos, además de numerosos bombardeos debido a la Segunda Guerra Mundial. Como curiosidades, en el techo del Coliseo se instalaba una lona para proteger a los espectadores del sol.
Otra de las curiosidades es que desde el subsuelo de la arena subían las jaulas con los animales o gladiadores encerrados y de esta manera entraban a pelear. El Coliseo se inauguró con 100 días de juegos, lo que dejó un número de más de 2.000 gladiadores muertos.

La panorámica que vemos del Coliseo nos deja sin palabras:

En uno de los laterales se pueden ver los pilares de mármol originales que lo decoraban:

Salimos del recinto y fuimos directos hacia la colina del Palatino, justo cuando intentamos entrar al recinto, vimos como nos cerraban la puerta delante nuestro. Mucha gente protestó porque creíamos que el último acceso sería a las 16:30, sin embargo, casi sin saber el motivo, cerraron 1 hora antes de lo previsto y tuvimos que conformarnos con las vistas desde el exterior:

Bajamos la colina un tanto resignados, ya que no nos parecía bien que de un día para otro nos hubieran cerrado la puerta en las narices y haber pedido la oportunidad de hacer uso de la entrada combinada. Continuamos hacia el Foro Romano con el objetivo de verlo de día y la verdad que no nos defraudó:

Cruzamos el puente que une el Foro con el Mercado de Trajano, desde el cual podemos obtener unas vistas impresionantes de las ruinas:

Nos asomamos al Mercado de Trajano y pudimos ver las ruinas que quedaban en pie:

En el punto que empezaba a caer la noche, decidimos volver al hotel, descansar un rato y para dejar todo preparado de cara a mañana y no perder así tiempo el día siguiente.
Después del descanso, salimos a cenar al Mercato Centrale, situado en la misma estación de Termini, donde hay diferentes posibilidades a elegir para cenar. Nos pareció un lugar recomendable ya que en un mismo establecimiento podemos encontrar desde los típicos platos de pasta hasta la más alta cocina italiana.
Después de la cena, volvimos al hotel a descansar, abandonaríamos Roma para dirigirnos a Pompeya y a la Costa Amalfitana.