Día 3: Roma

Roma

Amanecimos casi tan pronto como el día anterior, aprovecharíamos el madrugón para poder visitar Los Museos Vaticanos, no habíamos adquirido la entrada previa por Internet y debíamos hacer cola para poder acceder a la visita.
Nos preparamos y subimos a la recepción del hotel para desayunar y después de reponer las fuerzas, volvimos a hacer el mismo camino que el día anterior. Activamos hoy la Roma Pass que adquirimos el primer día cogiendo el metro en la parada Barberini para bajarnos en la parada Ottaviano y así llegar a La Ciudad del Vaticano.

Ciudad del Vaticano

Nada más llegar, nos esperaba una cola de unas 2 horas y media hasta llegar a la compra de los tickets. El detalle de la puerta de salida de los museos es impresionante:

MUSEOS VATICANOS
Precio: Adultos 18 €. Niños 6-18 años y estudiantes entre 19 y 26: 8€.
Horario: De lunes a sábado de 9:00 a 18:00, el último acceso es a las 16:00. El último domingo de cada mes su acceso es gratuito.

Después de la larga espera y tras comprar los tickets, el primer punto al que nos dirigimos fue a los jardines, queríamos sentarnos ya que después de tanto tiempo de pie necesitábamos descansar. Las vistas de los jardines son preciosas:

Entramos al primero de los museos, en este caso a la pinacoteca, donde pudimos ver unos cuadros y esculturas realmente impresionantes para la época:

Tras la pinacoteca, lo siguiente que visitamos fue el pabellón de las carrozas, sin duda fue uno de los museos más bonitos que vimos en todo el recorrido. En ella pudimos ver las carrozas Papales que se han ido utilizando durante los años. En primer lugar, llama la atención la carroza que se encuentra en el centro de la sala, tirada por 6 caballos:

Aquí tenéis en detalle la carroza, es alucinantes:

La parte trasera de la carroza con el águila como emblema:

Otra de las carrozas que más nos gustaron:

Pasamos ya a una época más moderna, donde se ven los primeros "Papamóviles":

En el siguiente coche fue donde intentaron asesinas al Papa Juan Pablo II, en la televisión que se sitúa justo encima, proyectan un documental sobre el momento del atentado. Como curiosidad, después de que detuvieran al que disparó contra Juan Pablo II, éste fue a visitarle a prisión para concederle el perdón. El video es muy emotivo y se puede ver la grandeza de una gran persona.

Salimos del pabellón de las carrozas y continuamos entramos a los pasillos que finalmente desembocan en La Capilla Sixtina. Nada más entrar a las galerías, nos quedamos asombrados ante la belleza de las pinturas, los frisos y el detalle de los techos.

Los techos son verdaderamente impresionantes:

Hay multitud de salas que conectan con cada una de las galerías que dejan al turista boquiabierto:

Finalmente llegamos a la famosa Capilla Sixtina, servía de capilla a la fortaleza vaticana. Su nombre lo debe al Papa Sixto IV que fue quien ordenó su restauración. La Capilla Sixtina debe su fama por su decoración y especialmente a la bóveda, donde vemos representada la obra de Miguel Ángel, "El Juicio Final".

En el techo vemos otra de las obras más importantes de Miguel Ángel, "La creación de Adán":

Después de la visita a La Capilla Sixtina, salimos del recinto hasta llegar a una de las escaleras más conocidas de Italia, La Escalera de Bramante:

Tras la visita a Los Museos Vaticanos que duró en torno a unas 3 horas, buscamos un sitio para comer que fuera cercano. Lo hicimos justo al otro lado del Castello San Angelo, en concreto en el restaurante Ópera, teníamos ganas de comer un Risotto y no lo dudamos ni un momento, en cuanto vimos que en el menú aparecía el Risotto, nos dejamos llevar.
Después de reponer fuerzas, fuimos a tomar un café a la cafetería que se encontraba justo al lado, fue un buen momento para ponernos a resguardo ya que otro diluvio nos iba a interrumpir el viaje durante la próxima hora.

Después de que parase de llover, tratamos de visitar el Castello por dentro, pero para nuestra desgracia, debido a la tromba de agua y al fuerte viento, la puerta de entrada había cedido y había riesgo de desprendimientos en algunos accesos al interior, por lo que tuvimos que suspender la visita hasta mañana. No tuvimos más remedio que continuar nuestra ruta hacia otro de los puntos más turísticos de la ciudad El Panteón de Agripa, que fue construido entre los años 118 y 125 d.C. sobre las ruinas del templo construido por Agripa y que fuera destruido por un incendio en el año 80.

PANTEÓN DE AGRIPA
Precio: Gratuito.
Horario: De lunes a sábado: de 8:30 a 19:30 horas. Domingos: de 9:00 a 18:00 horas.

Se sitúa en el centro de la Piazza della Rotonda:

En su interior pudimos ver las tumbas de diferentes reyes de Italia, aunque una de las personas más conocidas que están enterradas allí es el pintor y arquitecto Rafael.
Nada más entrar nos quedamos asombrados con la belleza de su interior:

Salimos fuera del Panteón y fuimos directos a uno de los puntos más recomendados para todos aquellos aficionados al café y es que, muy cerca del Panteón, se encuentra la que denominan "La cafetería con el mejor café del mundo":

Contra todo pronóstico y viendo lo que estábamos pagando en diferentes establecimientos por un café, pensamos que allí los precios serían desorbitados y prohibitivos, pero no, por menos de 1€ tenías uno de los mejores cafés que sin duda probarás, no nos atreveríamos a decir del mundo, pero sí de Roma y a un precio muy asequible. Es difícil encontrar una cafetería con unos precios tan asequibles y con estas vistas:

Tras el breve descanso, aprovechando que eran las 20:00 y que había caído la noche, fuimos a visitar la parte del Castello Sant Angelo iluminado desde el puente que da acceso al mismo:

Desde uno de los laterales del puente podemos obtener también una buena postal de viaje de Roma:

Cruzamos el puente hasta llegar a la avenida que da acceso a La Ciudad del Vaticano:

Después de la visita nocturna al Vaticano, fuimos en busca de un restaurante donde poder cenar. Como nos encontramos con muchos de los restaurantes cerrados, optamos por cenar en el Knick Knack Yoda, uno de esos sitios al que nada más entrar pensé, no es un sitio que traería a mis padres y, sin embargo, aquí estábamos todos en un bar de música Rock lleno de grafitis, música a tope y con un ambiente un poco extraño para lo que buscábamos nosotros.
Pedimos 4 hamburguesas, ya que el menú no iba mucho más allá, pero la verdad que comimos todos estupendamente y acabamos encantados!

Después de la cena, cogímos el autobús y volvimos a la parada más cercana a nuestro hotel y dimos por finalizado el tercer día en Roma. Dejaríamos la visita al interior del Colisseo para mañana.