Día 4: Rincones de Alsacia

Colmar

Después de una de las peores noches de todo el viaje, debido al calor y al ruido, nos preparamos y bajamos a la recepción decididos a solicitar un cambio de habitación. Teníamos la reserva hecha para una noche más y para más castigo, no había habitaciones disponibles para el cambio. Así pues, después del chasco, fuimos a desayunar al "Subway" justo al lado del hotel. Cargamos fuerzas con un riquísimo café con leche y unas napolitanas y comenzamos la ruta, nuestro primer destino del día sería Turckheim.

Turckheim

Se encuentra a escasos 15 minutos de Colmar, era primera hora de la mañana y el sol ya comenzaba a calentar dándonos un adelanto de las altas temperaturas que tendríamos a la tarde. Teníamos intenciones de aparcar en la "Place de la Republique", pero justo este día había un mercado ocupando las plazas habilitadas para aparcar. Aunque justo antes de cruzar el rio encontramos una hilera de parkings gratuitos y no dudamos en continuar buscando otro lugar donde aparcar. Después de dejar el coche, cruzamos el paso a nivel y llegamos a la "Place de la Republique".
Entramos a la ciudad por una de las entradas laterales que dan acceso a la "Place de l'Église", el centro neurálgico de la ciudad, en ella se encuentra el Ayuntamiento. Es uno de los puntos más bonitos de la ciudad.

Justo al otro lado, tenemos una de las puertas que dan acceso a la ciudad, La Porte de France:

Anduvimos a lo largo de la avenida principal, perdiéndonos entre sus calles y parándonos en cada esquina a captar una instantánea:

Continuamos caminando por la avenida principal hasta llegar a La Porte de Munster, otra de las entradas de la ciudad:

Tomamos la calle paralela para llegar hasta la última puerta de la ciudad. Nos paramos en otra de las fachadas que nos llamó la atención, esta vez justo encima de la puerta había una parra con uvas, que decoraban el exterior de la casa:

Hasta que llegamos a La Porte du Brand:

Por último, volvimos al centro de la plaza principal para comprar unos souvernirs típicos de la ciudad. Además, entramos en un supermercado en el que aprovechamos para comprar hielo y así poder mantener nuestra comida y bebidas en buen estado, ya que el calor comenzaba a apretar.
Acto seguido, corriendo para que el hielo no se derritiera, fuimos al coche y reordenamos la nevera antes de partir a la siguiente ciudad, Kaysersberg.

Kaysersberg

Se encuentra a 20 minutos en coche de Turckheim, por lo que no tardamos mucho en llegar. Recomendamos aparcar el coche en los parkings públicos a las afueras de la ciudad, cuesta alrededor de 2€ el día y´así nos evitamos complicaciones y posibles multas por dejarlo mal estacionado. Os dejamos un mapa de la ciudad:

Tras aparcar el coche, nos adentramos en la ciudad por la Rue General de Gaulle, a pocos pasos de ella vimos que se asomaba la Iglesia de la ciudad:

Continuamos hasta llegar a la entrada de la iglesia que con la "Fontaine Constantin" formaban un paisaje sacado de los cuentos:

Volvimos a perdernos entre las callejuelas, dejándonos llevar llegamos hasta uno de los puentes por los que cruza el río, desde este punto podemos ver las ruinas del castillo de la ciudad:

Llegamos hasta otro de los puentes donde aprovechamos para refrescarnos los pies:

Los restaurantes comenzaban a preparar las terrazas, buscamos uno que nos convenciera. Finalmente escogimos la terraza del "Au Lion d'Or", en el que tuvimos que pedir una mesa a la sombra, ya que el calor era asfixiante. El restaurante estaba situado en otra de las plazas de la ciudad:

Como guinda del pastel, tras haber repuesto fuerzas, fuimos a comer una bola de helado justo en frente de la iglesia de la ciudad.
Después del descanso, volvimos al coche y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, Riquewihr.

Riquewihr

Riquewihr se encuentra a 15 minutos de Kaysersberg, por lo que no tardamos mucho en llegar. Está considerado como uno de los pueblos más bonitos de Alsacia y aunque es muy complicado quedarse con sólo uno de ellos, debería ser una parada obligatoria en todas las guías de Alsacia.
Aparcamos el coche en uno de los parkings que rodean la ciudad, pagando 2€ teníamos para algo más de 3 horas, tiempo más que suficiente para poder visitarla. Os dejamos un mapa de la ciudad:

Nada más poner un pie en la ciudad, nos damos cuenta que toda ella es empedrada, con un estilo medieval que desde el primer minuto que pasamos en la ciudad, hará que nos enamoremos de ella. La calle principal, Rue du General de Gaulle, está en cuesta y en la que en la parte inferior de la calle tendremos el Ayuntamiento de la ciudad:

La calle principal está repleta de tiendas de comida artesanal y de productos típicos de la región. Es una de las calles más bonitas de todas las ciudades de Alsacia, aunque también es de las ciudades en la que más gente pudimos encontrar.

Hay fachadas de todos los colores y repletas de decoraciones:

Al final de la calle, nos encontramos con el punto más visitado y fotografiado de la ciudad, con la Torre Dolder. Una torre de vigilancia de 25 metros de altura construida durante la fortificación de la ciudad, durante el siglo XIII. En su fachada podemos ver un reloj y una campana además de las flores decorativas:

Después de la visita a Riquewihr, volvimos al parking y fuimos directos a Ribeauvile, pasando antes por Hunawihr.

Hunawihr

Pasando de camino a Ribeauville, nos paramos en la pequeña villa de Hunawihr, donde lo que más nos llamó la atención fueron los kilómetros de viñedos que pudimos encontrarnos de camino. Nosotros nos detuvimos en uno de ellos, justo al lado de la iglesia, formando un paisaje espectacular:

Después de la parada, continuamos la marcha hacia Ribeauville.

Ribeauville

Casualmente se celebraba un festival en la ciudad "La vie en rose", estaba la ciudad repleta de gente, esperando a que llegase la hora de la celebración, por lo que no nos complicamos la vida para aparcar el coche y lo hicimos en uno de los parkings que están a la entrada.
La ciudad se conoce como "la ciudad de los violinistas", debe su sobrenombre a que durante la Edad Media sirvió de refugio para violinistas y trovadores. Comenzamos la visita con la Place de la Sinne, una plaza rodeada por casas de la nobleza y de la que destacaríamos el edificio Sol Inn, lugar que fue de encuentro habitual de los músicos. Rodeando la ciudad hay tres castillos que la custodian, como son: el castillo St-Ulrich, el Girsberg y el Haut-Ribeaupierre. En la siguiente se ve la plaza y a lo alto el castillo St-Ulrich:

Nos adentramos por una de sus calles y llegamos a una de las puertas de la ciudad, La Porte de Bouchers, a pesar de no ser tan colorida como la de Riquewihr, es una preciosidad el entonrno en el que se encuentra:

Una de las casas que destacan es la Pfifferhüs o casa de los violinistas, en toda la ciudad hay muchas referencias a los músicos que se refugiaron aquí.

Continuamos la visita con La Place Hotel de Ville, donde se encuentra el Ayuntamiento junto con la Fuente de la República.

Como hemos dicho anteriormente, lo mejor que podemos recomendar durante vuestra ruta a Alsacia, es perderse por sus calles, os quedaréis sorprendidos con la belleza de cada uno de sus rincones:

El cansancio comenzaba a aparecer, después de todo el día caminando, vimos que era buen momento para volver a Colmar, darnos una ducha y ver el atardecer relajados por la ciudad. Volvimos al coche y pusimos rumbo al hotel.
De camino a Colmar, nos encontramos con una réplica de una de las estatuas más famosas en el mundo, La estatua de la Libertad:

Colmar

Llegamos al hotel y nos dimos una ducha rápida y así poder aprovechar de los últimos rayos de sol para visitar Colmar. Volvimos a recorrer las mismas calles del día anterior, pero esta vez sin esa presión de que el tiempo se nos echaba encima. Cenamos tranquílamnete unos creps rellenos de bacon, jamon, huevo y queso, típicos de la región, que estaban riquísimos.
Después de la cena, volvimos poco a poco al hotel a descansar.