Día 7: Positano

Agerola

Despertamos con esa esperanza de al asomarnos por la ventana ver el sol, pero nuestro gozo en un pozo, además de niebla hoy el día había amanecido lluvioso. Así pues, desayunamos sin ninguna prisa con el deseo de que parase cuanto antes de llover y pudiéramos disfrutar del día.
Después de desayunar nos montamos en el coche y comenzamos la ruta de nuestro último día por la Costa Amalfitana.

Praiano

Hicimos una breve parada en Praiano después de que nos llamara la atención la cúpula de la Parroquia San Luca Evangelista, así pues aparcamos el coche donde pudimos y nos asomamos para verla:

Los detalles de la cúpula son impresionantes:

Tras la pequeña parada, continuamos nuestro viaja hasta uno de los pueblos más conocidos de La Costa Amalfitana, Postiano.

Positano

Como ya os hemos comentado, las carreteras son muy incómodas para circular, si coincidís con un autobús, cosa muy probable, tendríais incluso que dar marcha atrás para facilitarle el paso, de lo contrario no pasaréis ni uno ni otro. Cada curva que dábamos se me venía a la cabeza la locura que ha de ser esto en verano. Fácilmente un camino que en unas carreteras normales tardaríamos 30 minutos, en Amalfi con poco tráfico se puede convertir en 45 minutos.
Después de algo más de 30 minutos nos acercámos a uno de los balcones desde el que la vista de Positano es preciosa. Es una pena que por la niebla no podamos disfrutar del paisaje, pero aun así merece la pena:

Volvimos a montarnos en el coche y buscámos un aparcamiento que estuviera cerca del casco antiguo. Todos los parkings dan la sensación de ser viviendas privadas habilitadas para que el turista pueda aparcar y así sacarse un sobresueldo y viendo el dinero que cuesta aparcar, sobretodo en Positano, cualquiera que tuviera la oportunidad, lo haría.

PARKING POSITANO
Precio: 8,5 €/hora.

Sí, habéis leído bien, nos cobraron 8,5€ la hora y no era de los que más cerca estaba del casco antiguo, pero el resto de parkings estaba repleto a pesar del día que hacía.
Una vez aparcamos el coche, buscamos la manera de bajar al centro histórico del pueblo. Cerca del parking encontramos las escaleras que nos guiarán hasta la parte inferior de Positano, eso sí, preparáos para bajar y subir un montón de escaleras por callejones tan estrechos como estos:

Las vistas desde arriba ya predicen todo lo que hay que bajar para llegar a pie de playa, imaginad bajar esto con una tumbona, con chancletas, con tu comida y con el calor sofocante del verano... Tiene que ser una locura!

Finalmente después de bajar un sin fin de escaleras, llegamos a la altura desde la cual se puede ver la Iglesia de Santa María Assunta, está dedicada a su patrona y que data del año 1200:

Una vez en la plaza de la Iglesia, miramos hacia nuestras espaldas y vemos la pendiente que acabamos de descender y que parecía no acabar nunca:

Dimos una vuelta por el casco antiguo y vimos que hay multitud de tiendas en las que se venden todo tipo de arte, ropa, souvenirs. Cuando estábamos callejeando comenzó nuevamente a llover, fue en ese momento cuando entramos en una cafetería mientras hacíamos tiempo a que parase de llover.
15 minutos más tarde, bajamos a la playa ya que el tiempo nos había dado un poco de tregua. Desde abajo es todavía más impresionante ver cómo se sujetan las casas de la montaña:

La imagen panorámica es preciosa, a pesar del tiempo pudimos disfrutar casi para nosotros solos de las vistas de la playa:

Después de visitar el pueblo, decidimos comenzar la tortura, nos esperaba el camino de subida al parking, tuvimos que parar a descansar en varias ocasiones, menos mal que dejamos este lado para el último día, nos acordaríamos durante el resto del viaje de esta experiencia!

Cuando por fin subimos todas las escaleras y comenzamos el camino hasta llegar al parking, vimos un rótulo con el nombre de Positano, seguro que en verano es una de las fotos más típicas del lugar:

Volvimos al coche y después de pagar 27€ por 3 horas de parking, pusimos rumbo a Furore.
Dejámos atrás uno de los pueblos más bonitos de la costa:

Furore

Es un rincón muy escondido, esta de camino desde Amalfi a Positano y tiene un acceso en coche un tanto difícil. Además de que no hay mucho sitio donde aparcar el coche, más allá del arcén y cuidado con que la policía no pase por ahí para poder poner una multa. Si le sumamos a que el puente se encuentra justo a la salida de un túnel y que las carreteras son súmamente estrechas, es lógico que prohíban aparcar. Nosotros, al ver que estábamos solos, dejamos el coche en un pequeño ensanche que hay y nos asomamos al puente. Para nuestra decepción debido a las lluvias y el viento que azotó la zona la semana anterior a nuestra visita, los accesos a la playa estaban cerrados por desprendimientos, tuvimos que conformarnos con las vistas desde arriba.

Nos marchamos con mucha pena ya que era uno de esos rincones escondidos que queríamos visitar, pero al ver el estado del sendero, era muy peligroso descender. Y menos mal que no lo hicimos, porque en cuanto nos dimos la vuelta para volver a por el coche, un coche de los Carabinieri apareció y se detuvo muy cerca del lugar donde habíamos aparcado, podéis ver el coche en la siguiente imagen!

Bajamos del puente casi de un salto y no tardamos mucho en volver a subirnos al coche y como si no hubiera pasado nada, pusimos rumbo a Atrani.

Atrani

A pesar de haber estado anoche en Atrani, queríamos disfrutarla de día para verla como se merece. Es un pequeño pueblo situado al lado de Amalfi, solo les separa un pequeño túnel, por lo que aprovechando su proximidad, aparcamos el coche en el parking Luna Rossa de Amalfi, el cual se encuentra justo al comienzo del túnel que separa ambos pueblos. Cruzamos con cuidado el túnel y llegamos a uno de los miradores desde donde se ve todo el puerto de Atrani:

Entramos de lleno en el casco antiguo donde pudimos ver, de igual modo que nos sucedio en Cinque Terre, que existen senderos que conectan los diferentes pueblos entre si.

Aprovechamos para comer en el Ristorante Savo', muy cerquita del acceso a la playa. Comimos muy bien, comparándolo con los precios de los restaurantes de alrededor, era uno de los más económicos.
Después de la comida, visitamos la "Piazzetta", a pesar de que las fachadas de las casas que la rodean dan una sensación de suciedad, es una plaza con mucho encanto:

Para llegar a la playa debemos atravesar un pequeño túnel que conecta con el casco antiguo:

Desde la orilla podemos ver con más detalle que debabo de los arcos se encuentran viviendas, fue una de las cosas que desde arriba no pudimos apreciar y al acercarnos, nos quedamos boquiabiertos!

Las vistas desde la orilla de todas las casas colgando es impresionante:

Como empezaba a caer la noche y aún nos quedaban por hacer las maletas, decidimos poner rumbo al hotel antes de que la niebla hiciera su habitual presencia en la carretera. Cuando comenzábamos a subir el puerto que nos lleva a Agerola, nos dimos cuenta de un detalle muy peculiar, los cementerios. Como en esta región no hay mucho sitio para prácticamente nada, el cementerio se encontraba en uno de los laterales de la carretera que sube al puerto, con una cruz iluminada que daba una sensación de ser un entorno tétrico!

Nos despedimos de las vistas al mar desde lo alto del puerto, donde se puede tener esta bonita panorámica:

Llegamos al hotel, esta vez sin niebla y nos pusimos manos a la obra, hicimos las maletas y para cuando nos dimos cuenta era la hora de cenar. Bajamos a Agerola donde cenamos en el restaurante "L'Angolo dei Sapori", donde cenamos de maravilla bajo la atención de unos cuantos hinchas del Napoli que se encontraban cenando sin perder detalle del partido frente al Empoli.
Después de la cena, volvimos al hotel, hablamos con Laura, la recepcionista, para comentarle que mañana abandonaríamos el hotel a las 6 de la mañana, ya que teníamos que conducir hasta el aeropuerto de Nápoles donde dejaríamos el vehículo y saldría nuestro vuelo. Ella muy amablemente accedió a prepararnos el desayuno para llevar. Fue muy servicial y una de las mejores experiencias hoteleras que hemos tenido.
Tras quedar con ella por la mañana, subimos a nuestras habitaciones y pusimos punto final al último día de viaje.