Día 5: Pompeya

Roma

Nos despertamos en torno a las 7 de la mañana, con el objetivo de poder salir lo más rápido posible hacia la estación de Roma Termini. Después de recoger todo el equipaje y de desayunar, salimos con el equipaje en busca del autobús que nos dejaría al lado de la estación.
Después de nuestra experiencia en la Toscana, decidimos alquilar el coche con Maggiore, ya que fue muy satisfactorio el trato recibido y la rapidez con la que reservamos el coche, sin embargo esta vez no sería así. Nos acercamos al mostrador y comenzamos a hacer la reserva de un coche para los siguientes 3 días a todo riesgo y con espacio suficiente para cuatro personas. Nos asignaron un Opel Corsa, la verdad que a priori podía parecer algo pequeño por espacio, pero nos conformamos, ya que lo consideramos apropiado para los cuatro. Fue en el momento del pago con tarjeta cuando nos tuvieron que pasar dos veces la tarjeta y el cobro fue doble. Tras varias disputas y llamadas al banco, conseguimos rechazar uno de los dos cargos en tarjeta y todo quedó en un susto.
Después del mal rato, fuimos al parking a recoger el coche y poner rumbo a Pompeya, teníamos algo más de 2 horas de trayecto bastante tranquilo hasta que llegamos a la altura de Nápoles. Nada más llegar vimos como los coches se amontonaban y el tráfico iba siendo cada vez más denso, hasta tal punto que la autopista que tenía tres carriles de circulación en el mismo sentido, se formaron hileras de 5 coches que aprovechaban hasta los arcenes para poder llegar a su destino. Fue una temeridad conducir por esas carreteras, fueron 10 minutos muy amargos.
Tras poco más de dos horas llegamos a nuestro destino.

AUTOPISTA ROMA - POMPEYA
Precio: 14€.

Pompeya

Fue una ciudad de la antigua Roma que trágicamente quedó sepultada por la erupción del volcán Vesubio, situado a pocos kilómetros de ella. La erupción data del año 79 d.C. y sepultó de forma repentina a todos los habitantes de la ciudad, lo que provoca que haya un estado de conservación inmejorable de los edificios, vasijas e incluso restos de los propios habitantes de la ciudad.
Nada más atravesar la calle que da acceso a las ruinas de Pompeya, vemos un montón de gente ofreciendo sitio para aparcar, nosotros en primera instancia hicimos caso omiso y tratamos de aparcar de forma gratuita. Después de dar varias vueltas y de intentar hacerlo en el supermercado que se encuentra a las afueras, nos advirtieron que si dejábamos el coche en dicho lugar durante bastante tiempo, corríamos el riesgo de que la grúa se llevara el coche. Por lo que no tuvimos más remedio que volver al centro y aparcar en uno de esos parkings a la entrada de las ruinas.

PARKING POMPEYA
Precio: 2€/hora.

Una vez salimos del coche, nos dirigimos al establecimiento donde se paga por aparcar. Curiosamente nos daba la sensación de que eran terrenos particulares con mucho espacio y que habían habilitado un aparcamiento, ya que donde había que pagar se parecía mucho a un hogar. Después de coger el recibo que marcaba la hora de entrada al parking, salimos en dirección al lugar donde se compran los tickets para entrar a las ruinas de Pompeya. Había una cola considerable, pero a decir verdad, no tuvimos que esperar más de 30 minutos para poder coger la entrada.

ENTRADA A POMPEYA
Precio: Adultos 10,50 €. Ciudadanos de la UE entre 18 y 24 años: 7€.
Horario: De martes a domingo: de 9:00 a 19:00 horas.

Os dejamos un mapa de Pompeya, que seguro os será de gran utilidad. Nada más entrar, tuvimos la mala suerte de no encontrar un mapa en nuestro idioma, habían saqueado la vitrina de folletos! Así que fue muy difícil ubicarnos, lo que provocó que en varias ocasiones nos desquiciáramos un poco.
En nuestro caso, empezamos la visita por la sector VIII, en concreto con la visita al Cuartel de los Gladiadores, que se sitúa justo detrás del Teatro, que sirvió como sede de los gladiadores de la ciudad. En los pisos superiores al Cuadripórtico encontramos los alojamientos y locales de servicio para los gladiadores que vinieran de otros lugares.

Atravesamos toda el pórtico para dar con el Teatro Pequeño, también conocido como Odeón, que también fue sepultado por la erupción del volcán. En el se representaban obras musicales y recitales de poesía:

Aún no os lo habíamos comentado, pero tened cuidado con dónde pisáis, las calles de Pompeya están contruidas con piedras enormes que sobresalen y dificultan el paso:

Llegamos hasta el Gran Teatro de Pompeya, donde subimos a lo alto de los escalones y pudimos obtener una panorámica del escenario:

Mientras llegámos a la plaza donde encontraremos los hogares de diferentes personalidades de la ciudad, pudimos ver mosaicos en el suelo que se mantienen prácticamente intactos a pesar de la erupción del volcán.

Llegamos a la plaza donde se situarían los hogares de las personalidades de la ciudad, como por ejemplo la de la Reina Carolina. En el centro de la plaza vemos una estatua ecuestre:

A la izquierda de la plaza tenemos las ruinas del Santuario di Venere:

Abandonamos este sector para entrar en el VII y visitar el Santuario de Apolo:

Cruzamos la calle para llegar al Foro:

Justo al lado del foro, hay una galería en las que podemos apreciar las primeras víctimas de la erupción, se puede ver cómo se mantiene casi intacta:

Algunas de las posturas de las víctimas nos hacen ver que todo sucedió de manera imprevista:

Nos topamos con un pequeño restaurante en medio de la ciudad, evidentemente todo está preparado para el turista. Fue en ese momento en el que nos fijamos en la hora y en que la visita se alargaría, por lo que decidimos entrar, comprar un par de bocadillos y compartirlos.
Después de la pequeña parada, continuamos la visita, entramos en el sector VI, en esta parte de la ciudad hay múltiples viviendas visitables:

Llegamos hasta la "Casa del Forno", donde podemos ver en un estado muy bueno de conservación el horno.

Continuamos el camino hasta llegar a uno de los puntos que más nos llamó la atención, fue la "Casa de los Vettii", donde nada más entrar vemos una pintura del Dios Priapo (Dios de la Fertilidad) pesándose su miembro en una báscula:

Las pinturas que podemos ver dentro de la casa son impresionantes:

Uno de los puntos más llamativos de la ciudad es el Coliseo, se encuentra en perfecto estado. Aunque nosotros no pudimos visitarlo por dentro.

Por último, visitamos la necrópolis, aquí encontraremos, detrás de una cristalera, los restos de los habitantes que quedaron calcinados por la erupción del volcán.

Tras la visita a Pompeya y después de perdernos en varias ocasiones, por fin conseguimos salir de la ciudad. Volvimos al coche y pusimos rumbo a nuestro hotel ya en la Costa Amalfitana.
Llegamos al pueblo de Agerola, donde reservamos dos habitaciones en el Hotel Mamaral. Aparcamos el coche, descargamos las maletas y subimos a la planta superior del hotel. Es una casa enorme donde en la planta inferior vive la familia y se dan los desayunos. Las plantas superiores están destinadas a los huéspedes. Habíamos reservado una habitación con balcón y otra estándar. La impresión fue mejor imposible, nos ofrecieron todo tipo de comodidades y ayudas en cualquier momento del día. La única pega es su ubicación, se encuentra en ul alto, donde hay que subir un puerto y en invierno la niebla que se forma es tan densa que es complicado conducir para llegar allí.
Después de descargar las maletas, a pesar de que la noche ya había caído, decidimos ir a Amalfi a cenar.

Amalfi

Cabe destacar que es una parte de Italia donde los precios son prohibitivos, por lo que siempre buscábamos la mejor de las opciones para aparcar el coche, en este caso lo hicimos en el Parking Luna Rossa, donde la tarifa en época invernal es de 2€/hora.

PARKING LUNA ROSSA
Precio: 2€/hora entre los meses de noviembre a abril. 3€/hora de abril a junio y de octubre a noviembre. 4€ de junio a octubre.

No está muy lejos del centro de la ciudad, tras poco más de 5 minutos llegamos al centro. Nos asomamos al túnel de la entrada a la ciudad.

Nos adentramos al casco antiguo de la ciudad donde podemos ver la Catedral de San Andrés Apóstol, con su famosa escalera:

Cada rincón de la ciudad tiene un punto encantador, en la región son famosas las tiendas que decoran azulejos, es todo un arte:

Cenamos en un restaurante donde el precio fue bastante aceptable para la zona, en concreto fue en este: Locanda del Marinaio. Comimos estupendamente y acto seguido fuimos al parking a recoger el coche.
Después de 30 minutos conduciendo sin ver absolutamente nada debido a la espesa niebla que había, por fin llegamos al hotel. Jamás habíamos conducido por unas carreteras con una niebla tan densa. Tras la aventura, fuimos a descansar y así pusimos punto final al día.