Día 6: Harstad

Harstad

Nos levantamos en torno a las 7 para aprovechar el día, por lo que después de hacer las malestas, bajamos a desayunar. El desayuno fue de lo más completo, había prácticamente de todo. Después, guardamos el equipaje en el coche y dimos una vuelta por el pueblo.
Bajamos hasta el puerto para conocerlo:

Había estado nevando tanto que difícilmente conseguíamos dar dos pasos sin meter los pies en la nieve. Después de dar una pequeña vuelta, volvimos a por el coche y pusimos rumbo a Narvik.

Narvik

De camino a Tromsø, nos encontramos el letrero que ponía Narvik y como apasionado a los conflictos bélicos, no dudamos en desviarnos un poco. Alemania invadió Noruega en abril de 1940, a pesar de haberse declarado como neutral en la guerra. Fue invadida debido a la extensa costa que permitiría controlar todo el Atlántico Norte. Narvik era el centro de dicha disputa y aquí ocurrió el conflicto más importante de la Segunda Guerra Mundial en Noruega.
Nada más llegar nos topamos con el cementerio alemán:

Después de la visita, no teníamos mucho tiempo para visitar el Narvik Krigsmuseum, por lo que continuamos nuestra ruta hasta llegar a Tromsø.

Tromsø

Es la capital del ártico, está situado a 350 Km por encima del Círculo Polar Ártico. Debido a lo cerca que se encuentra del Polo, se pueden vivir dos condiciones climatológicas totalmente opuestos, la noche polar y el sol de medianoche. En el primero de los casos, las horas de luz son muy escasas, nosotros viajamos casi al final de esta época, donde las horas de luz comenzaban a ser más largas.
Habíamos reservado el Hotel St. Elisabeth, estaba relativamente cerca del centro y las instalaciones nos parecieron muy satisfactorias. Aunque es cierto que nos cobraron 18€ por hacer uso del parking que tiene el alojamiento.
Después de dejar las maletas, cogimos un mapa de la ciudad en recepción y comenzamos la visita:

Al ser una ciudad el ambiente era muy distinto a lo que habíamos podido ver en las Islas Lofoten. Había un montón de gente, comercios y restaurantes:

Nos asomamos hasta el puerto desde donde se ver la famosa "Catedral del Ártico", que es como se conoce a la Tromsdalen Kirke, a pesar de que eclesiásticamente no se considera una Catedral, entre los habitantes mantiene dicho sobrenombre:

Desde este punto se puede ver también la estación de esquí, es uno de los lugares recomendados para poder ver a la "dama de verde" por la noche:

Continuamos hasta llegar al puerto donde, sin ninguna duda, llegamos al punto más bonito de la ciudad:

Las casas que rodean al puerto parecen de juguete:

Para llegar a la Tromsdalen Kirke teníamos que cruzar el puente Sandnessund, tiene una altura máxima de 41 metros y una longitud de 1220. Cuando empezamos a cruzar el puente, el viento soplaba con una fuerza tremenda, comprendimos rápidamente el motivo de que le llamasen "La Catedral del Ártico". A pesar del frío, las vistas merecen mucho la pena:

Nada más cruzar el puente nos quedamos asombrados con lo bonita que era la iglesia:

No pudimos visitarla por dentro, se encontraba cerrada y tuvimos que conformarnos con verla por fuera. Después de sacar unas cuantas fotos y de rodear por completo la iglesia, decidimos volver tras nuestros pasos. Según empezamos a bajar la cuesta de la iglesia, comencé a patinar debido al hielo que había en la acera, todos los que me miraban trataban de aguantar la risa. Por más que intentaba sacar el pie fuera del hielo, era imposible, no paraba de deslizarme acera abajo. Cuando la inclinación de la cuesta se redujo, conseguí poner un pie fuera del hielo y pude aguantar sin caerme! Fue todo un logro! Qué situación tan complicada que todo el mundo esté esperando a ver cuándo se cae ese patoso!
Cruzamos de nuevo el puente y el siguiente punto que visitamos fue la biblioteca, un edificio precioso:

Visitamos la Catedral de Tromsø, que tiene la peculiaridad de ser la única catedral de madera de todo Noruega, a pesar de que ya estaba cerrada, nos encantó:

Para poner punto final al día fuimos a visitar la primera casa que se construyó en Tromsø que data del año 1789:

Se encuentra en un barrio muy tranquilo, donde encontramos una de las casas que más nos llamó la atención:

Nos asomamos nuevamente al puerto desde donde pudimos ver la Tromsdalen Kirke iluminada:

Las primeras luces del puerto comenzaban a encenderse formando una bonita panorámica:

Después de la visita a la ciudad, volvimos al hotel, comenzaba a anochecer y el cielo, aunque sea difícil creer, se comenzó a encapotar en cuestión de minutos y al poco tiempo, era imposible ver el azul del cielo. Cenamos en el hotel y tuvimos que poner fin a nuestro último día en Noruega. Sin lugar a dudas uno de los viajes más bonitos, de muchas emociones y cómo no, el hecho de ver la Aurora Boreal fue algo absolutamente impresionante.
Volveremos pronto, seguro.