Día 5: Hamnøy

Hamnøy

Despertamos mirando por la ventana con la esperanza de que no lloviese y por suerte, en el cielo se veian claros que nos daban esperanzas para el día de hoy.
Nos cambiamos y desayunamos rápidamente para salir lo antes posible hacia nuestro primer punto del día. Hoy subiríamos a una pequeña cima que se encuentra en Sakrisøy desde donde tenemos unas vistas de pájaro del pueblo. Nos montamos en el coche y salimos hacia Sakrisøy, es poco más de 1 kilómetro, pero cuesta no detenerse ante esta preciosidad de vistas:

Dejamos el coche en el restaurante de Sakrisøy, nos abrigamos lo máximo posible, cámara y trípode en mano nos dirigimos hacia el comienzo de la subida.

Sakrisøy

Fuimos caminando hasta rodear el pueblo, justo en ese momento el sol estaba iluminando a las cabañas que estaban en primer plano formando una postal perfecta:

Comenzamos la subida, aunque es cierto que puede parecer dura, no es para nada complicado, el mayor de los problemas era la nieve, el hielo y los tremendos charcos de agua que había en el camino. Después de esquivarlos a duras penas, empezamos la subida hasta llegar a la cima. Desde arriba las vistas son impresionantes:

En lo más alto del monte hay una estrella de David que está forrada con luces de colores:

La panorámica desde arriba nos hace ver lo pequeños que son los pueblos, en la imagen tenemos Sakrisøy y en la parte derecha vemos Hamnøy:

El viento arriba del todo era muy fuerte, no conseguíamos escucharnos el uno al otro. Después de unas cuantas fotos arriba, comenzamos el descenso con muchísimo cuidado.
Cuando ya no quedaba mucho desnivel, la nieve seguía cubriéndonos hasta las rodillas, fue justo en ese instante en el que metí los dos pies en un charco que me llegó hasta los tobillos, fue como una sensación de que un clavo helado atravesara el tobillo. Terminamos la bajada ambos con los pies empapados, nos montamos en el coche y volvimos acto seguido al hotel a poner las zapatillas en el secador y a calentarnos los pies. Menos mal que llevé dos pares de botas!

Después de cambiarnos de ropa, continuamos el viaje, hoy no teníamos un rumbo fijo, ya que habíamos visitado todo lo interesante los días anteriores, así pues pensamos que la mejor opción era disfrutar del paisaje, detenernos cuantas veces quisiéramos. Así que cogímos el coche y viajamos sin un rumbo fijo, deteníamos el coche en un arcén y nos parábamos a contemplar la belleza del lugar:

Los lagos estaban congelados con pequeños islotes de hielo flotando sobre él:

Ramberg

Nuestra siguiente parada fue la playa de Ramberg, donde muchos surfistas se preparaban para meterse en el agua, hay que tener valor!

Se acercaba la hora de la comida y como queríamos aprovechar y comer algo típico, el lugar donde mayor oferta vimos fue Reine, así que pusimos rumbo allí. Tratamos de hacerlo todo de una tirada, pero en un lugar así es imposible, tuvimos que parar varias veces más debido al espectacular paisaje:

Reine

Hoy el clima nos estaba respetando más que ayer, por lo que hoy si que pudimos detener el coche y asomarnos al puente desde el cual se obtienen las vistas de Reine. Como ya os comentamos anteriormente, se considera que es uno de los más bonitos de Lofoten. Aunque entre tantas cosas bonitas cuesta mucho decantarse por una:

Aparcamos el coche cerca del restaurante justo al lado del puerto:

Entramos al restaurante Vertshuset Lanternen, escogimos del menú dos variantes de preparar el bacalao: en salsa y frito:

El bacalao en salsa picaba un poquito, pero la verdad que estaba todo riquísimo!
Después de reponer fuerzas dimos una vuelta por el pueblo, pudimos disfrutar de las vistas completamente solos!

Llegamos hasta uno de los extremos de Reine desde donde tenemos unas vistas increibles al fiordo junto con una cabaña solitaria:

El tiempo comenzó a ponerse feo cuando decidimos poner rumbo a Sund, según llegábamos a Sakrisøy la niebla estaba bajando muchísimo en cosa de minutos:

Sund

Al poco de llegar a Sund ya vimos que no sería uno de los pueblos a recomendar en la visita, es puramente pesquero donde se destaca por la reparación de los barcos:

Vemos el lugar donde envían barcos a reparar:

Comenzaban a caer las primeras gotas y el cielo se estaba encapotando por momentos cuando decidimos poner rumbo al hotel, no queríamos que se nos complicara el camino de vuelta así que volvimos a Hamnøy.

Hamnøy

Nada más llegar y aparcar el coche aún mantenía la ligera de esperanza de poder ver la aurora a la noche, pero todo hacía predecir que ya no podríamos verla más. Como por las condiciones climáticas, ya no podíamos hacer nada, aprovechamos el parón para descansar, eso sí sin dejar de mirar por la ventana.
Después de cenar y ya en la habitación, no dejaba de mirar por la ventana para comprobar si había o no gente en el puente sacando fotos, eso significaría que quizá la aurora estaba presente en el cielo. Estaba tan ilusionado de volver a ver la aurora que decidí salir solo hasta el puente para verlo con mis ojos. Después de 4 fotos ya me di cuenta que hoy tampoco podríamos verla, el cielo estaba completamente encapotado y no había manera. Nos despedimos de Hamnøy con el sabor agridulce de no haber podido ver la Aurora encima de las montañas iluminando las cabañas:

Volví a la habitación mirando la aplicación y viendo que la probabilidad de nubes era de un 95% tuvimos que poner punto final al día de hoy.