Día 4: Hamnoy

Ballstad

Nos despertamos pronto y amanecimos con la alegría de haber visto las dos primeras noches Auroras Boreales! Era algo que a pesar de que viajábamos en una de las mejores épocas para verlas, las condiciones meteorológicas decían que el mal tiempo y los cielos encapotados nos acompañarían durante nuestra semana en Lofoten. Desayunamos rápidamente y pusimos rumbo a visitar las playas donde la noche de ayer vimos las luces del norte.
Nos montamos en el coche y la primera parada fue en la Buksnes kirke, donde ya nos detuvimos ayer antes de regresar al hotel:

Continuamos el camino hasta llegar a la playa de Uttakleiv.

Uttakleiv

Llegamos al aparcamiento de la playa, no había nadie más que nosotros dispuestos a combatir el viento y el frio para ver la famosa playa. Es muy conocida entre los fotógrafos y los tours ya que es una de las zonas donde más fácil se puede ver la Aurora. A pesar de que de noche es un lugar mágico, merece la pena visitarlo de día también. Hay una piedra de forma de corazón con la que estuvimos entretenidos varios minutos. Desde las montañas que se ven al fondo de la imagen son desde donde habitualmente salen las Auroras. Es una muy buena localización:

Después de sacarnos varias fotos, vimos que aparecía un grupo de 3 personas que se dirigía a sacar unas fotos de la playa. Otro de los puntos conocidos de la playa es el "Ojo del dragón", una curiosa piedra redonda dentro de otra que cuando se llena de agua por la marea da la sensación de ser el ojo de una bestia. Estuvimos buscando la dichosa piedra cuando uno de los que acabaron de llegar nos avisó por dónde teníamos que ir para poder verlo. Resulta curioso que en toda la inmensidad de la playa, los turistas ya sepan qué estás buscando según te ven y quizá ese sea el "efecto Instagram". Seguimos las indicaciones y llegamos sin problemas, entre tanta nieve era casi complicado verla sin su ayuda. A pesar del hielo y la nieve pudimos bajar al nivel de la roca desde donde se apreciaba el famoso ojo:

El grupo de amigos nos alertó que el tiempo estaba cambiando y que se avecinaba una tormenta, cuando decidí recoger el trípode una ola inundó mis pies. Genial pensé! El agua congelada me había cubierto hasta el tobillo, recogí el trípode ante las risas del grupo de amigos que no nos quitaban ojo y volvimos al coche. Retrocedimos hasta llegar a la playa de Haukland, donde ayer presenciamos una de esas noches que no olvidaremos en la vida.

Haukland

Aparcamos sin dificultades, después de nuestra experiencia en la Costa Amalfitana, agradecimos un viaje sin tener ningún problema para aparcar. Lo hicimos en el mismo parking de la playa. Bajamos a la orilla y nos entretuvimos jugando con las olas del mar:

Desde estas montañas fue donde ayer vimos salir la Aurora Boreal:

Tal y como nos comentaron los turistas de la playa de Uttakleiv, comenzaron las primeras gotas de lluvia, tuvimos que meternos en el coche y continuar la ruta rumbo a Nusfjord.

Nusfjord

Es un pequeño pueblo pesquero situado a 30 Km de la playa de Haukland. Fue uno de los más bonitos que encontramos durante toda nuestra ruta por las islas Lofoten, no lo esperábamos en absoluto y nos quedamos sorprendidos con su belleza.

En uno de los accesos al pueblo, se puede subir hasta una torre de comunicaciones, desde el cual se obtienen unas vistas excepcionales. Nosotros por la nieve no pudimos alcanzar la parte más alta y tuvimos que conformarnos con quedarnos a medio camino:

Ante la imposibilidad de continuar la subida, bajamos en coche al parking, donde de pronto comenzó a llover y tuvimos que quedarnos dentro hasta que paró. Al cabo de 5 minutos, pudimos salir del coche y continuar la visita, hasta ahora, cada pueblo tenía las casas de un único color o rojas o amarillas. Sin embargo, en Nusfjord encontramos casas de ambos colores:

La panorámica del puerto es preciosa:

Rodeamos el puerto y pudimos ver el lugar donde limpian los bacalaos antes de colgarlos, se puede apreciar en la parte derecha de la imagen el lugar donde lo limpian y justo a su lado los palos donde los cuelgan a secar:

Justo en ese momento aprovechamos para hacer una videollamada a casa para enseñarles lo bonito que era el pueblo, cuando al colgar nos sorprenden los dos únicos turistas con los que nos juntamos y eran españoles. Vaya casualidad!
El puerto tiene forma de U, desde el extremo del mismo podemos obtener una preciosa panorámica hacia el fiordo:

En el otro extremo del puerto hay una zona elevada desde la que gozamos de unas vistas preciosas de Nusfjord:

El viento aquí arriba era tan fuerte que tuvimos que agarrarnos varias veces para evitar un susto. Bajamos nuevamente al puerto y rodeamos las casas por la calle exterior. A pesar de la niebla pudimos disfrutar mucho de Nusfjord, nos pareció un pueblo que se debería tener en cuenta en cualquier viaje por las islas:

Volvimos al coche para continuar nuestra ruta, pasamos por varios lugares que ya los visitamos ayer y fue cuando nos dimos cuenta de lo bien que hicimos en adelantarnos por la previsión del tiempo. Nos detuvimos en la Rourber, ya que hoy, debido al mal tiempo, estaba libre de turistas:

Continuamos la ruta hasta llegar al puente Fredvangbruene, que conectan el pueblo de Fredvang en la isla de Moskenesøya con la isla vecina de Flakstadøya. Merece la pena detenernos un instante:

Nos acercamos al pueblo de Fredvang desde el que se puede apreciar la altura que coge el puente Fredvangbruene:

Subimos nuevamente al coche para llegar a nuestro hotel de Hamnøy.

Hamnøy

Vimos en Internet diferentes posibilidades para alojarnos por la zona, desde las famosas Eliassen Rorbuer en Hamnoy que son las que salen en primer plano en la siguiente imagen, hasta un albergue en Reine. Al final, por ubicación y por precio, nos decantamos por The Manor House, en la imagen es la casa blanca que se encuentra detrás de los secaderos de bacalao, así que está realmente cerca de las Eliassen Rourber, por un precio bastante más asequible.
Aparcamos el coche, dejamos el equipaje en nuestra habitación y bajamos a la cocina compartida para hacernos algo de comida antes de continuar con el viaje.
Después de comer, nos asomamos al puente desde el que se obtienen las vistas más famosas de las islas Lofoten:

Eran las 17:30 y comenzaban a encender las primeras luces:

El pueblo es realmente pequeño y la sensación es que la gran mayoría de sus habitantes somos turistas, muy cerca del puerto hay multitud de habitaciones para alquilar:

En el otro extremo nos encontramos más hoteles, como los Reinefjord Sjøhus:

Es un pueblo increiblemente bonito, aunque no hay mucha actividad más allá de los turistas que se asoman al puente para obtener la mejor panorámica de la ciudad. Tras la visita a Hamnøy, nos dirigimos a Reine.

Reine

Llegamos a Reine justo en el mismo instante en el que comenzaba a llover. Justo a la entrada nos llamó la atención una de las cabañas que estaban pegadas al mar, tenía el tejado cubierto de hierba para protegerse del frio:

Hay que cruzar un puente para llegar al centro, lo queríamos aprovechar para poder ver una panorámica de la ciudad. Al salir del coche el viento era tan fuerte que a duras penas conseguía mantenerme en pie, con muchísimas dificultades ya que el suelo estaba congelado, conseguí volver a meterme en el coche. Aparcamos en un ensanche, corriendo nos volvimos a asomar para poder sacar una panorámica de la ciudad iluminada:

Entramos al centro y aparcamos justo al lado de la gasolinera, no había nada más abierto en ese momento así que aprovechamos para comprar un pequeño troll de recuerdo. Salimos de la gasolinera y dimos una vuelta por el centro hasta que el tiempo nos lo permitió:

Nos montamos en el coche y volvimos camino de Hamnøy. Aprovechamos a parar en un supermercado a comprar algo para cenar, tampoco queríamos complicarnos la vida y fuimos a lo cómodo, una pizza precocinada, unos paninis y una Coca-Cola. El precio era realmente elevado, nos cobraron unos 28€ por todo.

Hamnøy

Aparcamos el coche y nos fuimos directamente al hotel corriendo, la lluvia era tan intensa que nos estábamos empapando. Nada más entrar en el hotel hicimos uso de unas pequeñas secadoras que había colgadas al lado de la puerta para secar las botas. Qué invento más bueno para un sitio como este!

Subimos a la habitación a descansar. No paraba de mirar por la ventana a ver si el cielo se desencapotaba y podíamos tener una noche clara para ver las Auroras. Actualizábamos la aplicación casi al minuto para ver si los KPs subían y la probabilidad de poder ver Auroras, pero no había manera...
Bajamos a la cocina para hacernos algo de cenar, tras la cena fuimos hasta el puente, cuando el índice de KPs es elevado y estamos orientados hacia el norte como es el caso de Hamnøy, nos dijeron que la Aurora salía por detrás de la montaña. De tal forma que ahí estábamos, con un viento que cortaba, solos con otro turista que quiso probar suerte como nosotros, pero ya no tendríamos la suerte de los anteriores días.

Seguíamos sentados en el suelo del puente con la cámara entre los barrotes y el frío golpeando la cara cuando nos sorprendieron las primeras cuatro gotas de un tremendo chaparrón que nos acompañó hasta entrar al hotel, qué difícil es correr con la carretera congelada sin caerse! Después del sprint tuvimos que desistir, el tiempo y las nubes no nos dejarían ver las Auroras sobre Hamnøy.