Día 2: Avistamiento de Auroras

Oslo

Nos despertamos a las 7, fuimos directos a la ventana y la nevada que había caído a la noche fue considerable. Daba la sensación de no haber parado de nevar ni un segundo, había mínimo 10 centímetros de nieve!

Fuimos a desayunar al edificio que está justo al lado y nos llevamos una grata sorpresa, un abundante desayuno, con todo tipo de cosas desde fruta, embutido, galletas, huevos, bacon, menudo banquete!

Tras reponer fuerzas, cogimos la maleta y como podíamos, intentábamos arrastrar la maleta por un manto de nieve. Era una tarea casi imposible!

Nos montamos por fin en el autobús y fuimos de vuelta al aeropuerto, subimos a nuestro avión donde nos esperaban 2 horas para llegar a Tromsø.

Tromsø

Aterrizamos en Tromsø con cara de absoluta incredulidad, hacía un día espléndido pero las pistas de aterrizaje estaban aún congeladas. A pesar de ello, no tuvimos mayor problema para aterrizar. Tras recoger las maletas, fuimos a la recepción de Hertz que fue con ellos con quien hicimos la reserva a través de Rentalcars. Habíamos hecho la reserva para las 13:00, sin embargo aún quedaban 30 minutos y nos hicieron esperar hasta que llegase la hora. Aprovechamos el tiempo para comer.
Cuando eran las 13:00, ahora sí, nos dieron las indicaciones pertinentes para llegar al parking y recoger el vehículo. Nos habian asignado un Kia Rio, que nada más enterarnos del modelo del coche y viendo el estado de las carreteras, nos echamos a temblar. Pero en el momento que nos subimos al coche cambiamos de opinión, las ruedas tenían pequeños clavos que se fijaban a la nieve de manera que la conducción era perfecta, además el coche contaba con la compatibilidad con Android Auto, además de tener asientos y volante calefactable, una maravilla de la que nos dimos cuenta 2 días después!
Después de acomodarnos en el coche, comenzamos nuestro viaje hasta llegar a Lødingen, que se encontraba a unas 4 horas y media de distancia de Tromsø. Nada más comenzar la ruta, vimos que el coche se agarraba correctamente al asfalto nevado y que se podía conducir sin mayor problema.
No tardamos mucho en realizar la primera parada, el paisaje es absolutamente impresionante, paramos en uno de los ensanches que tiene la carretera y sacamos la primera foto al gran fiordo que teníamos en frente:

Muy cerca encontramos las primeras casas de pescadores rojas en la orilla de los fiordos:

Continuamos el camino por la increible carretera E10 hasta que vimos por casualidad una pequeña capilla con un cementerio, nos llamó tanto la atención que no dudamos en parar y bajar hasta él. El lugar se encuentra muy cerca de Bogen (68°30'42.3"N 17°01'49.6"E):

Comenzaba a hacer mucho frio, la temperatura rondaba los -4ºC y el viento era cada vez más fuerte, por lo que no tardamos mucho en volver al coche y continuar el camino. Esta vez llegamos hasta el puente Tjeldsundbrua, donde el camino se bifurca y a la izquierda quedaba Lødingen y a la derecha Harstad. Las vistas del puente son preciosas:

Habíamos leido que en Harstad es mucho más probable que en Lødingen ver las Auroras, por el hecho de encontrarse más al norte. Mientras estábamos aparcados en el arcén con las cuatro luces decidiendo qué hacer, un 4x4 que circulaba por el carril contrario invadió el carril para venir rápidamente a donde nosotros estábamos estacionados. Acto seguido, bajo la ventanilla, el conductor me preguntó si nos pasa algún tipo de problema, a lo que yo le respondí que no. Él me comenta que, el estar aparcado con las cuatro luces en Noruega significa que necesitas ayuda en carretera y que acostumbran a ayudar a cualquier vehículo que se encuentre en esta situación. Tal fue la disposición a ayudar del conductor que le pregunté por el mejor sitio para ver Auroras, si compensaba desviarnos de nuestro hotel o si por lo contrario desde Lødingen se verían bien teniendo en cuenta la previsión. Él nos comentó que en cualquiera de los dos lugares podríamos verlas, así que decidimos no desviarnos y continuar hasta el hotel.
De camino al hotel, vimos las típicas señales de precaución avisando del peligro que puede suponer circular por caminos donde frecuentan renos:

Cuando al cabo de unos kilómetros entre una hilera de árboles enormes, veo como una sombra amenaza cerca de la carretera, para cuando levanto la vista, noto como esa sombra se mueve a lo que rápidamente doy un grito de un reno!! Mira!! Fue otro de los momentos únicos, un reno en libertad a un lado de la carretera pastando a sus anchas!
Continuamos nuestro camino nuevamente exaltados hasta llegar al hotel.

Lødingen

Habíamos reservado una habitación con baño compartido en el Hotel Boazovazzi, lo elegimos por ser uno de los más económicos de la zona y además porque tenía el aliciente de tener un pequeño criadero de renos!
Llegamos al hotel, aparcamos el vehículo y llamamos a los dueños del hotel los cuales viven en la casa que está justo al lado y vinieron al poco de llamar. Nos dieron a elegir entre dos habitaciones, ya que teníamos toda la casa disponible para nosotros. Escogimos la habitación que no estaba remodelada, ya que la reformada olía muchísimo a pintura. Fueron muy amables comentándonos dónde podríamos encontrar todos los utensilios necesarios para el día a día. Además nos animaron a salir para ver las Auroras, nos advirtieron de que la pasada noche fue una auténtica locura, así que no perdimos más tiempo, a eso de las 20:00 cenamos un plato de pasta carbonara precocinada y salimos al coche directos a presenciar uno de los espectáculos más bonitos de la naturaleza.

Con los dos móviles en la mano, uno con la aplicación Aurora Forecast, el cual preveía un 18% de probabilidades de verla y una intensidad de 2 KP. En el otro móvil, teníamos la aplicación de la brújula para orientarnos a buscar el norte, así que de esta manera y abrigados hasta arriba, bajamos unos cuantos kilómetros hasta dar con un área de oscuridad donde no haya contaminación lumínica y mirando al norte.

Estacionamos el coche cerca de una parada de autobús, en un ensanche que permitía no obstaculizar el tráfico y que fueramos visibles, en concreto en esta ubicación 68°32'54.4"N+16°06'02.2"E. Preparamos el trípode, los preajustes de la cámara y dejamos todo listo para que en cuanto tuvieramos una ligera sospecha de que una pequeña luz apareciera en el cielo, sacáramos la cámara del coche, enfocáramos al cielo y disparásemos. Hicimos varias tomas, ya que sabíamos que para el ojo humano dependiendo del valor del índice de KP que tenga la Aurora es más complicado verlo que para la cámara de fotos. Total que nos lanzamos a fotografiar toda aquella nube que fuera sospechosa de ser verdosa:

Nada, no hay nada! Nos decíamos al ver la pantalla de la cámara...
Tras varios intentos fallidos y casi con los dedos congelados, entramos al coche que lo manteníamos con la calefacción encendida. Mientras todavía estábamos calentándonos, de repente escucho un grito: MIRAAAAA!!!! Acto seguido salimos del coche, con un temblor de piernas de los nervios por lo que nuestros ojos estaban viendo lo que salía detrás de la montaña, coloqué la cámara como pude, disparé mientras rezaba, por favor que se vea!! Cuando la cámara termina de hacer la reducción de ruido y se vuelve a iluminar la pantalla, nos quedamos boquiabiertos, lo habíamos conseguido, nuestra primera Aurora, pequeñísima, pero era una Aurora:

Fue un pequeño destello de humo verde que no tardó más de 10 segundos en desvanecerse de la montaña, pero nos miramos el uno al otro y nos fundimos en un abrazo! Era algo increíble, nuestro primer día y a pesar de ser un pequeño halo de luz verde, lo habíamos visto! Pero espera! Que el halo sigue por detrás de la montaña! Corre saca la cámara!!

Tenía muy poquita fuerza y terminó desapareciendo por completo, volvimos al coche, ya daba igual el frio, el no sentir los dedos, la emoción era tal que no tardamos en enviar los primeros WhatsApps a la familia y amigos, la habíamos visto!! Miramos el reloj y aún eran las 21:30 pasadas, pensamos en que lo mejor sería continuar nuestra caza de "las luces del norte".
Así pues, tras analizar el horizonte buscando el norte y las zonas más oscuras, determinamos que lo mejor sería ir hacia la otra orilla del fiordo. Mientras tratábamos de dar la vuelta y llegar al otro extremo del fiordo, miramos atrás, el bello se vuelve a poner en punta y ahí estaba otra vez, pero ahora con más fuerza, aunque por ir conduciendo no lo podía apreciar bien, ya que solo se veía bien por la ventanilla del copiloto.
Donde pude di la vuelta y encaramos de lleno a ver de frente la Aurora, de nuevo el bello de punta al ver lo que se estaba produciendo delante de nosotros, algo muy difícil de explicar con palabras, un momento tan mágico que deseas que el tiempo se detenga y te permita continuar visualizando el espectáculo.

Continuamos sacando fotos hasta que ya la Aurora comenzó a desvanecerse:

Fue una sensación mágica que aún cuando escribimos estas líneas se nos pone la piel de gallina al recordar el momento. Con una inmensa alegría volvimos al hotel, intentamos dormir aunque con el corazón a mil pulsaciones por minuto nos costó conciliar un poco el sueño. Había sido un día inolvidable!