Día 1: Durango - Oradour Sur Glane - Limoges

Durango

Los primeros dos días de ruta iban a ser los más duros, ya que las regiones que aun no habíamos visitado de Francia estaban más alejadas, por lo que el primer día llegaríamos hasta la ciudad de Limoges, situada a unos 530 Km de distancia. Previo a llegar a nuestro destino, hay una pequeña localidad que desde siempre nos llamó la atención y fue nuestra primera parada, Oradour Sur Glane.
Antes de emprender el viaje, paramos en la gasolinera para comprar hielos y así tener la comida y la bebida frescas. Cuando preparamos todo, pusimos rumbo a Oradour Sur Glane.

Oradour-Sur-Glane

Este pequeño pueblo es conocido por una historia atroz que sucedió el 10 de junio de 1944, mientras los aliados trataban de tomar Normandía. Según cuentan, por represalias debidas al asesinato de un alto mando de las SS llevado a cabo por los partisanos, un regimiento de las SS entró en el pueblo en torno a las 14:15. Obligaron a salir a todos los habitantes del pueblo, separándolos en dos grupos, uno compuesto por hombres y otro por mujeres y niños. A los hombres los llevaron a las afueras del pequeño pueblo, para ser fusilados. En cambio, a las mujeres y niños los encerraron en el interior de la iglesia. En ese instante lanzaron una granada incendiaria dentro y el sonido de la detonación provocó el pánico de las mujeres y niños. Justo en ese momento comenzaron a fusilar a ambos grupos.
Aquel día fueron asesinadas 642 personas, contabilizándose 190 hombres fusilados, 245 mujeres y 207 niños ametrallados y quemados en la iglesia, de ellos 18 españoles exiliados en Francia. Tras asegurarse de que todos sus habitantes estaban muertos, bombardearon y quemaron cada una de las casas del pueblo. Cuando concluyó la guerra, el General Charles de Gaulle decidió mantener Oradour Sur Glane en su estado original, para dejar la herida abierta y que la historia no se olvide jamás y así evitar que vuelva a suceder.
Llegamos en torno a las 12:00 al pueblo, el cual está muy bien señalizado y tenemos varios parkings con multitud de plazas para poder aparcar. Estacionamos el coche muy cerca de la entrada al memorial que a su vez es una de las entradas al pueblo.

En el interior encontramos un museo, una tienda y una pequeña exposición de fotografías y artículos personales de los habitantes que fallecieron. Impresiona la cantidad de niños que pudimos ver con escasos meses de vida.

MUSEO ORADOUR SUR GLANE
Precio: Adultos = 7,80€. De 10 - 18 años = 5,20€. Menores hasta 10 años = Gratuita
Horario: De 9:00 a 19:00.

Ascendemos las escaleras que dan acceso a la entrada principal del pueblo y nos encontramos ante una verdadera ciudad fantasma en ruinas.

Atravesando el paisaje desolador, vimos lo que era un taller mecánico de coches:

Muchas de las casas tenían un memorial de los que la habitaban:

Otras muchas tenían su vehículo guardado, el cual había quedado calcinado:

Continuamos calle abajo y nos encontramos con otro vehículo en medio de un cruce. Es de los pocos vehículos que están al alcance del visitante, ya que el resto están dentro de las ruinas de los edificios:

Una vez llegamos al final de la calle, vimos uno de los puntos más tristes del pueblo, la iglesia donde fueron ametrallados, quemados y fusilados, mujeres y niños:

En el lateral de la iglesia se puede ver una placa que narra lo que allí sucedió:

Dentro de la iglesia el silencio es absoluto, en las paredes se pueden ver los agujeros de las balas.

Tras la visita a Oradour aprovechamos para comer en el mismo parking, bajo la tan codiciada sombra de un árbol.
Después de haber repuesto fuerzas pusimos rumbo a Limoges.

Limoges

Escogimos Limoges por no hacer en un solo día tantos kilómetros, consultamos en Internet y vimos que la ciudad tenía varios puntos de interés para visitar, así que nos pareció una buena opción.
Reservamos una habitación en Citotel Lion d'Or Limoges. Además solicitamos tener una plaza de parking en el mismo hotel, no tuvimos muchos problemas para encontrarlo. Subimos a la habitación y la decepción nos invadió el cuerpo, la habitación tenía una moqueta bastante sucia, no había aire acondicionado aunque al menos nos dejaron un ventilador. Pero la sensación de calor dentro de la habitación era impresionante. Por lo que no recomendamos que os alojéis en este lugar.
Después de una ducha rápida, salimos a visitar la ciudad, la recepcionista ya nos advirtió que en la ciudad no había muchos puntos de interés turístico, nos sorprendió su comentario, pero la verdad es que así fue. Aun así, lo primero que visitamos fue la Catedral de San Esteban, que se encontraba cerca del hotel así que tras 5 minutos caminando, llegamos a ella:

La Catedral se encuentra cerca de una plaza repleta de terrazas donde aprovechamos para tomar algo, ya que el calor que hacía nos invitaba a ello.
Después del breve descanso, fuimos al ayuntamiento. Está situado en una plaza que en su centro tiene una fuente construida por piedra, porcelana decorada y bronce.

Continuamos caminando hasta llegar al parque desde el cual se ve la estación de tren. Es un gran parque donde muchos aprovechan para organizar partidos de fútbol, tumbarse en la hierba o sentarse a leer. Nosotros aprovechamos para descansar, que después de tantos kilometros, teníamos necesidad de tomar un respiro.
Desde este punto, como comentábamos antes, se puede ver la estación, sin duda, el edificio más bonito y emblemático de la ciudad:

Antes de que se hiciera tarde, ya que en Francia los restaurantes cierran pronto en comparación a lo que estamos habituados, fuimos a la Brasserie Michard, al final de la Avenue de la Liberation. Pedimos dos "Flammenkuchen" caseros, que es un plato típico de las regiones de Alsacia y Mosela. Es una base muy fina de pan a la que le añaden cebolla, queso y jamón. Es muy simple, pero estaba realmente buenísima.
Después de haber cenado, volvimos al hotel. Subimos a la habitación y tal era el calor que hacía que tuvimos que dormir con el ventilador puesto toda la noche. En este punto dimos por finalizado el día, ya que mañana nos esperaba otro día de muchas horas en coche. Llegaríamos al primero de los pueblos en nuestra ruta de la región de Alsacia, Mulhouse.