Día 1: Llegada a Islandia

Durango

Nuestro vuelo con destino Keflavik salía a las 06:50 así que el madrugón iba a ser considerable. Teníamos que hacer dos escalas antes de llegar a Islandia, la primera en Amsterdam y la segunda en Londres, por lo que nos esperaba un largo viaje por delante. Durante el trayecto nos dio tiempo a repasar la ruta que seguiríamos en los próximos 8 días.

La carretera principal "1", también conocida como Ring Road, tiene una longitud de 1.340Km, parte desde Reikiavik formando un círculo recorriendo las principales poblaciones de la isla. En un principio teníamos pensado hacer la ruta circular completa al país, de hecho cuando ya teníamos todos los alojamientos reservados, comenzamos a dudar de si era o no factible hacerla ya que dependiamos mucho de las condiciones meteorológicas. Las semanas previas al viaje, vimos como durante ciertas partes del día cortaban la carretera "1", evitando el tránsito de cualquier vehículo. Por lo ajustados en el tiempo, una situación así, en nuestro itinerario podría tirarlo todo al traste. Tras pensarlo bien, decidimos descartar el norte y la parte este del país, centrándonos únicamente en los siguientes puntos de interés:

Está vez, y al igual que en Roma, el viaje lo haríamos acompañados, seríamos cuatro personas con nuestros respectivos equipajes, es por eso que a la hora de la reserva del coche escogimos un Dacia Duster 4x4, lo hicimos con la compañía Go Iceland, queríamos un coche alto y que fuera lo suficientemente amplio para poder guardar las cuatro mochilas y que además nos permitiera estar cómodos. En la confirmación de la reserva, nos indicaron que nada más aterrizar debíamos esperar en el pasillo de salida, donde nos vendrían a recoger en un Shuttle, el cual nos llevaría hasta el lugar de recogida del vehículo.

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La moneda oficial del país es la corona islandesa. En nuestro caso no solicitamos con anterioridad coronas, lo hicimos todo haciendo uso de la tarjeta de BNext.

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Islandia

Aterrizamos en Reikiavik a las 15:30 hora local (tened en cuenta que es una hora menos que en España) y tras coger las maletas fuimos en busca de la persona de Go Iceland. Una vez apareció el conductor encargado de la furgoneta y de juntar a otra pareja, nos llevaron hasta la oficina de la empresa. Aquí comenzó una pequeña odisea ya que solo había una única persona para atender a todos los que íbamos a recoger el coche. Ya estaba atendiendo a una pareja a los cuales les estaba enseñando cómo funcionaba la calefacción de la furgoneta que habían alquilado, además de ellos, la pareja que venía con nosotros se nos adelantó y tuvimos que esperar también a que realizaran todo los trámites. Por lo que para cuando nos pusimos en marcha eran las 17:30. Teníamos por delante más de 3 horas hasta llegar a la península de Snæfellsnes, concretamente a Kirkjufell.
La carretera, aunque con nieve, se mantenía en perfectas condiciones, además tuvimos la enorme suerte de tener un cielo azul y un sol radiante que nos vendría fenomenal para la primera toma de contacto con las carreteras islandesas. Hay que tener en cuenta que en Islandia la velocidad máxima a la que permiten circular es de 90 Km/h. Antes de emprender la marcha hasta llegar a Kirkjufell, paramos en uno de los supermercados más económicos que hay en el país, en el Bonus más cercano al aeropuerto. Tras comprar lo indispensable para desayunar los próximos días, no perdimos un segundo para continuar la ruta.

En toda la carretera 1 hay dos únicos peajes, uno en el norte cerca de Myvatn y el otro es el pequeño túnel Hvalfjudor que atraviesa por debajo del agua y cuesta aproximadamente 6€. Merece la pena atravesar el puente ya que así el viaje era más corto. Queríamos recortar todo lo posible ya que según nos dirigíamos a Kirkjufell miramos la previsión de Auroras esa misma noche y a pesar de haber muy poca intensidad KP2 el cielo prometía estar medianamente despejado y teníamos un pequeño hilo de esperanza. ¿Os imagináis la suerte que sería ver la Aurora el primer día nada más llegar?

KIRKJUFELL

Entramos en la península de Snæfellsnes y fuimos directamente a ver uno de los iconos del país, la montaña de Kirkjufell. Atravesamos el pequeño pueblo de Grundarfjörður y aparcamos el coche en un ensanche justo en frente de la montaña:

Comenzaba a oscureder y adentrarse hasta llegar a la cascada iba a ser tarea complicada sin saber dónde pisar, por lo que decidimos ir a nuestro apartamento. Para este primer día habíamos reservado una pequeña casa compartida, en concreto el Grundarfjördur Hostel. Aparcamos el coche al lado de la cabaña, entramos dentro donde seguimos las indicaciones para coger las llaves de nuestro apartamento. Después volvimos a salir y localizamos la casa que nos habían asignado. Una vez dentro vimos que las habitaciones no eran lo que habíamos esperado, aunque todo estaba realmente limpio, esperabamos un poco más del alojamiento. Descargamos las mochilas y como eran pasadas las 20:00, nos pusimos a preparar la cena, unos termos con sopa y bocadillos de jamón.

Sin perder un instante nos volvimos a montar en el coche y comenzamos en busca de un lugar libre de nubes y que estuviera lo suficientemente oscuro para como poder ver la aurora boreal. Llegamos a Kirkjufell donde vimos que el cielo estaba encapotado y no sería la mejor opción, así que tras ver el mapa de nubes, vimos que camino a Búðakirkja, la famosa iglesia negra de madera, había bastante probabilidad de encontrar algún claro.
Continuando por la carretera, cuando justo nos encontrábamos en medio de una llanura, vimos una nube de un color un poco más raro de lo normal, no dudamos en detener el coche y sin importarnos el frío salimos a contemplar el espectáculo del cielo:

Sin perder un instante nos volvimos a montar en el coche y comenzamos en busca de un lugar libre de nubes y que estuviera lo suficientemente oscuro para como poder ver la aurora boreal. Llegamos a Kirkjufell donde vimos que el cielo estaba encapotado y no sería la mejor opción, así que tras ver el mapa de nubes, vimos que camino a Búðakirkja, la famosa iglesia negra de madera, había bastante probabilidad de encontrar algún claro.
Continuando por la carretera, cuando justo nos encontrábamos en medio de una llanura, vimos una nube de un color un poco más raro de lo normal, no dudamos en detener el coche y sin importarnos el frío salimos a contemplar el espectáculo del cielo:

Vemos que en dirección opuesta se acerca un vehículo que se detiene a nuestro par y nos pregunta amablemente si necesitamos ayuda. No sorprendió, como ya nos sucedió durante nuestro viaje por las Islas Lofoten, la disposición de ayudarnos en todo momento. Tras agradecerles su interés, continuaron la marcha, volvimos a poner el trípode en el suelo y tomamos una de las últimas capturas antes de que la Aurora desapareciera:

Con los dedos entumecidos, ya que es muy complicado tratar de aguantar el frío en estas situaciones, recogimos todo y encendimos la calefacción para poder entrar en calor, eran nuestras primeras horas en Islandia y ya habíamos cumplido uno de nuestros objetivos del viaje!

Nos encontrábamos a medio camino de Búðakirkja por lo que decidimos continuar hasta llegar a ella, donde quizá la Aurora pudiera volvernos a sorprender mientras cenábamos. Así pues, cuando llegamos al parking, preparamos los bocadillos y dividimos las raciones de sopa mientras admirábamos la pequeña iglesia de madera:

Estuvimos un ratito esperando a ver si veíamos algo en el cielo, pero no tuvimos suerte. Deshicimos el camino hasta llegar a la casa nuevamente. Nada más entrar vimos que había más personas con nosotros. Eran un grupo de amigos que estaban viendo la tele y aunque nos costó comentarles que bajasen el volumen, terminaron cediendo y pudimos descansar, había sido un día agotador, pero con la ilusión de haber podido disfrutar de una pequeña aurora boreal.

Esta fue la ruta que hicimos en nuestro primer día:

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