Día 9: Dinant

Gante

Habíamos descansado fenomenal, una de las habitaciones más cómodas que habíamos estado hasta ahora. Justo al lado del hotel había un supermercado, por lo que después de hacer la salida del hotel, fuimos a comprar algo de comida para el viaje.
Volvimos al parking del hotel, sacamos el coche y pusimos rumbo a nuestro primer destino del día, la ciudad de Leuven (Lovaina).

Leuven

En poco más de una hora, llegamos a Leuven. Conseguimos aparcar el coche en uno de los parkings gratuitos de la ciudad. Teníamos previsto hacer una de las visitas rápidas a la ciudad, ver por encima lo más característico. Os dejamos el mapa para que podáis echarle un vistazo:

Nos dirigimos al centro histórico de la ciudad, la Grote Markt, donde nos topamos con el ayuntamiento de Leuven, uno de los más bonitos de toda nuestra ruta. Se sitúa justo en frente de la iglesia de San Pedro. De estilo gótico y construida entre 1439 y 1469, mantiene una decoración a lo largo de toda la fachada que llama muchísimo la atención:

La fachada del ayuntamiento tiene unos detalles impresionantes:

Fuimos al centro de información turística y nos advirtieron que debido a la posible lluvia que nos amenazaba, los jardines botánicos de la ciudad estaban cerrados, por lo que no teníamos mucho más para ver, asi que decidimos continuar nuestro viaje hasta Dinant.

Dinant

Dinant es conocida por ser una ciudad amante de la música, ya que en ella nació Adolph Sax, el creador del saxofón. En toda la ciudad hay multitud de monumentos que hacen referencia tanto a Adolph como al saxofón.
Habíamos reservado un hotel a las afueras de la ciudad, ya que después de la experiencia en Colmar, no queríamos pasar otra noche sin aire acondicionado. No tuvimos más remedio que cancelar el anterior y coger otro un poco más alejado, pero lo encontramos a un precio con un descuento increible, así que no lo dudamos ni un momento. El hotel en cuestión fue el Castel de Pont-a-Lesse, una habitación con unas condiciones perfectas, fue todo un acierto haber reservado esa habitación!
Aprovechamos para comer algo antes de ir a Dinant en la misma habitación y después de una ducha, cogimos el coche y nos plantamos en la ciudad al cabo de unos 5 minutos.

Aparcamos el coche justo en la orilla desde donde se obtienen las mejores vistas de la ciudad:

A este lado de la orilla hay un monumento al General Charles de Gaulle, encargado de dirigir a la resistencia francesa frente a la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Son muchas las ciudades en las que hay un monumento o un memorial en nombre del General.

Comenzamos a cruzar el Pont de Gaulle, cuando vimos las primeras referencias al saxofón, el puente estaba repleto de banderas y el saxofón correspondiente a cada país:

Caminamos hasta llegar al casco antiguo, donde nos encontramos el monumento a Adolph Sax, justo en frente de un museo dedicado al instrumento y al músico:

Al final de la calle vimos el monumento al saxofón en el centro de una de las vías más transitadas de la ciudad:

Tras la visita, tomamos una cerveza Leffe, típica de la región y tras el descanso, entramos a uno de los restaurantes que están pegados a la orilla del río a cenar.
No quisimos esperar a que cayera mucho la noche, ya que el camino al hotel podía ser complicado por la niebla y para evitarlo, poco después de la cena, cogimos el coche y volvimos al hotel, aunque no sin antes asomarnos una última vez y poder sacar una última foto de la ciudad.