Día 11: Dijon

Metz

Aprovechamos para levantarnos pronto después de haber descansado bastante bien para como empezar el día con ganas! En el día de hoy ibamos a continuar nuestro descenso en dirección a casa y la parada final del día será Dijón. Aunque haríamos una parada previa en Nancy, una de las sorpresas de todo el viaje. Antes de comenzar la ruta, volvimos a nuestra rutina de comprar algo en un centro comercial para poder hacer el viaje a nuestro antojo.

Nancy

A pocos kilómetros de Metz se encuentra Nancy, digamos que es una de las joyas de la corona de la región de Lorena, además se le conoce como "La ciudad de las puertas de oro".
Aparcamos el coche en uno de los parkings algo alejados del centro de la ciudad, tras 10 minutos a pie, llegamos a La plaza Stanislas, donde ya la entrada nos hace ver una idea de la belleza de la ciudad:

Entramos dentro de la plaza y nos impresionó el tamaño de la misma, en ella encontramos el enorme Ayuntamiento y el monumento a Stanislas:

Y el Museo Bellas Artes:

Lo que más llama la atención de la plaza, sin duda, son los detalles en oro que vemos en cada esquina de ella, como en la fuente:

En una de las entradas que da acceso a la plaza, podemos ver el Arco del Triunfo:

Atravesamos el Arco, para llegar a la Plaza de la Carrière:

Continuamos el camino hasta llegar a la Porte de la Craffe, una puerta medieval que data de 1336, que era uno de los antiguos accesos a la ciudad:

Atravesamos la puerta para concluir con la visita a la ciudad de Nancy, una parada que merece muchísimo la pena:

Volvimos al coche y continuamos el camino hasta llegar a Dijón.

Dijón

Es la capital de Borgoña y cuenta con casi un centenar de monumentos declarados de interés artístico. Es conocida por su mostaza y por su pan de jengibre.
Habíamos reservado una noche en el Hotel des Halles, a pocos pasos del centro de la ciudad. La habitación cumplió con nuestras espectativas, ya que estaba muy limpia y la cama era comodísima. Después de deshacer las maletas, bajamos a ver la ciudad.
Lo primero que hicimos, por horario fue ir rápidamente a comprar un tarro de mostaza como Souvenir a la Maison Milliére, edificada en el año 1483, esta casa conserva su entramado de madera. Tuvimos una suerte increible ya que de haber tardado 5 minutos la tienda nos hubiera cerrado en las narices!

Dentro había hasta una máquina expendedora de tarritos de mostaza de un montón de sabores, incluso solo por curiosidad, merece la pena visitar la tienda:

Seguimos callejeando hasta llegar a la Iglesia St. Etienne, que se encuentra en la Plaza del Teatro:

Muy cerca de ella, encontramos la Iglesia Saint Michel, fue construida en el Siglo XV sobre una antigua capilla que data del Siglo IX.

Cogimos la Rue Rameau para llegar a la Place de la Libération, donde se encuentra el Palais des ducs et des États de Bourgogne, el Palacio de los Duques de Borgoña. Actualmente alberga el Ayuntamiento y el Museo de Bellas Artes.

Continuamos por la Rue de la Liberté hasta llegar a la Place de Grangier, donde encontramos uno de los edificios más bonitos de la ciudad, el edificio de Correos.

Llegamos a la Place Darcy, donde lo que destaca por encima de todo es la Porte de Guillaume:

Una de los edificios más impresionantes de la ciudad es la Catedral de St Bénigne, construida entre los años 1280 y 1325. Lo más llamativo son los tejados de colores:

Para poner punto final a la visita a la ciudad, llegamos a la Place Francois Rude, es una de las plazas más bonitas de la ciudad:

Después de la visita, volvimos a la Place de la Libération, encontramos un restaurante donde cenar algo antes de volver al hotel a descansar. Mañana iba a ser un día de largas horas en carretera. Nos esperaba el pequeño pueblo de Rocamadour y queríamos descansar bien antes de comenzar el viaje.