Día 3: De Mulhouse a Colmar

Mulhouse

El despertador suena en torno a las 7:30, nos preparamos para dejar el hotel y nos dirigimos al parking para dejar las maletas y aprovechar que aún estaban las bebidas lo suficientemente frías y desayunamos unos pequeños bollos que compramos en el supermercado.
Nuestra primera parada del día es el pueblo de Guebwiller situado a 25 Km de Mulhouse. Antes de llegar, paramos en varios supermercados con intenciones de rellenar la nevera de hielo y después de varios intentos, logramos nuestro objetivo. Metimos las bebidas y los hielos en la nevera y partimos rumbo a Guebwiller.

Guebwiller

Aparcamos el coche en una calle paralela a la iglesia de Notre Dame, puede parecer un poco alejado del centro, pero queríamos evitar entrar al centro histórico con el coche, tratamos de aparcar siempre en lugares gratuitos y en este punto no hay zona azul.

Tras avanzar unos pocos pasos, nos encontramos ante la iglesia, su fachada en tonos rosados llama mucho la atención:

Continuamos la avenida y llegamos hasta una pequeña plaza donde se encuentra el ayuntamiento de la ciudad. Data del 1514, es un edificio típico alsaciano, con el tejado muy pendiente y sus ventanas y balcones repletos de flores. En una de las esquinas del edificio, se puede ver una pequeña estatua de la Virgen María.

Seguimos por la calle hasta llegar a la iglesia San Leger:

Después de la breve visita, volvimos al coche y continuamos la ruta, esta vez la parada sería: Rouffach.

Rouffach

Se sitúa a 13 Km de Guebwiller, es otro pequeño pueblo que merece la pena que añadáis a vuestra ruta. Durante el camino nos quedamos alucinados con lo grandes que son los campos de viñedos, parece lógico al estar en una región cuya especialidad, entre otras, es el vino, pero nos dejó alucinados la extensión de los viñedos:

Aparcamos el coche en la calle "Rue Thiebaut Walter", aprovechamos que es una zona gratuita y que no estaba alejado del centro. Muy cerca encontramos la oficina de turismo, entramos en ella para que nos facilitasen un mapa de la ciudad y que nos dieran indicaciones de qué cosas eran interesantes para ver. Analizamos el mapa y optamos por tomar el camino que rodea al pueblo. Durante el paseo vimos un centro en el que cuidaban cigüeñas, que es el animal por excelencia de Alsacia, ya que en cada campanario o torre alta hay instalado un nido.

Continuamos paseando por una de las calles principales. Una de las mejores cosas que se pueden hacer en Alsacia es pasear sin rumbo hasta perderse por sus calles:

Volvimos por la calle principal hasta llegar a la iglesia del Evangelio:

Llegamos a la plaza de la República y nos dimos cuenta que estaban preparando un espectáculo para los próximos días. En la plaza se encuentra un museo que nos llamó la atención por su forma:

Tras la breve visita, volvimos al coche, pusimos rumbo a uno de los platos fuertes del día, uno de esos pueblos que debería estar anotado en todas las rutas de Alsacia, Eguisheim.

Eguisheim

Es uno de los pueblos más característicos de Alsacia, tiene forma de círculo, amurallada por los lados formando una especie de fortificación. Os dejamos un mapa para que os hagáis una idea de cómo es:

Eran las 12 del mediodía y rozábamos los 35ºC, no hacíamos más que beber agua, aunque vayáis en otra época del año, así que os recomendamos que os llevéis provisiones de agua, ya que todas las fuentes principales de la región son de agua no potable.
Hay varios parkings habilitados donde dejar el coche, nosotros lo hicimos a la entrada del pueblo, por 3€ puedes aparcar todo el día. Después de aparcar el coche, salimos directamente a la calle principal, donde a pocos pasos encontramos el ayuntamiento:

Después de avanzar unos metros llegamos a uno de los puntos más pintorescos de Alsacia, la típica casa que da comienzo a las calles circulares de Eguisheim, llama la atención porque está justo haciendo esquina a ambas calles:

Desde esta otra toma se puede apreciar lo estrecha que es la casa que separa ambas calles:

Comenzamos la vuelta por la calle de la izquierda, subiendo entre las casas de diferentes colores que te hacen sentir que estás en un cuento:

Es muy difícil caminar 10 pasos, sin detenerte a sacar otra foto:

Todas las fachadas están cuidadas al máximo, parecen recién pintadas y con sus flores plantadas con un tremendo cariño:

Dentro del pueblo, muchos hoteles ofrecían alojamiento:

Continuamos caminando hasta llegar a la Plaza del Castillo, data de 1557, es de estilo renacentista y guarda una forma octogonal. Está catalogada como monumento histórico:

Las casas que podemos encontrarnos en la plaza son impresionantes, es sin duda una de las plazas más bonitas de todas las que recorrimos en Alsacia:

Tras la visita a Eguisheim, volvimos al parking y cogimos el coche rumbo a nuestro último punto del día y otra de las ciudades más conocidas de Alsacia, Colmar.
Antes de emprender el viaje, nos detuvimos a las afueras de Eguisheim aprovechando que vimos una pequeña arboleda para comer bajo la sombra de uno de los árboles. Después de la pequeña parada, ahora sí, fuimos dirección a Colmar.

Colmar

Escogimos la ciudad de Colmar como punto de partida para las próximas dos noches, lo hicimos en el Brit Primo Hotel. El hotel tiene a su disposición un parking de pago al aire libre. Llegamos a falta de media hora para que se acabara la hora límite de pago en el parking. Tras descargar las maletas, hicimos el check-in. Subimos a la habitación y la suerte volvía a estar en contra. La habitación no tenía aire acondicionado y estábamos rozando los 35ºC. Si a eso le sumamos que la habitación estaba justo encima de una carretera que pasaba el principal tráfico de la ciudad, iba a hacer que la noche fuera de todo menos tranquila.
Nos dimos una ducha y salimos a visitar la ciudad, a pesar de lo negativo del hotel, la ubicación era muy buena, únicamente con cruzar la carretera que teníamos bajo la ventana y cruzar una pequeña galería, llegamos al primero de los parques de la ciudad:

No podíamos parar de mirar a nuestro alrededor, cada edificio era más bonito que el anterior, nos llamó especial atencion "La casa de las Cabezas", fue construida en 1609 en el hueco que ocupaba la antigua muralla de la ciudad. En la punta del tejado nos encontramos con la figura del famoso escultor Frédéric Auguste Bartholdi, conocido por ser el autor de La Estatua de la Libertad que Francia regaló a EEUU:

Comenzamos a callejear y nos quedábamos impresionados mirando a nuestro alrededor. Alsacia es el único lugar del mundo, en el que las fachadas decoradas con regaderas quedaban bonitas!!

Hay una pequeña parte de la ciudad que se conoce como "La pequeña Venecia" (Le Petite Venise), sin duda es la parte más turística de la ciudad y no es de extrañar. Habíamos visto muchas imágenes en Internet, pero nada como estar ahí, para darte cuenta de lo bonito que es todo. Además los propios vecinos del pueblo son simpatiquísimos, vimos a muchos que se ofrecían a sacar ellos la foto a los turistas. Es una ciudad de cuento:

Nos acercamos al siguiente puente y las vistas son aún más bonitas:

Finalmente, continuamos por las callejuelas hasta llegar a otro de los puentes desde donde vemos otra de las instantáneas más conocidas de Alsacia:

Empezaba a atardecer y casi sin despegar el dedo del disparador, seguíamos capturando cada segundo:

Fuimos a cenar a un restaurante cercano a la plaza del mercado, cenamos unos Flammenkuchen riquísimos y después de la cena, volvimos tras nuestros pasos para ver de nuevo "La pequeña Venecia" iluminada, a pesar de que es muy bonita, decir que con la luz del sol, es mucho más bonito:

Tras el pequeño paseo nocturno, volvimos al hotel con intenciones de descansar, aunque todo quedase en una intención, ya que el calor que hacía nos obligaba a dormir con las ventanas abiertas y, como comentábamos antes, teníamos bajo la ventana una de las principales carreteras de la ciudad, por lo que dormir fue casi un milagro.